martes, 15 de septiembre de 2015

ALFONSO REYES OCHOA "A Enrique González Martínez"

ALFONSO REYES OCHOA
"A Enrique González Martínez"



Muchas sendas hollé, muchos caminos
Solicitaron el afán creciente,
De contrastar los usos de la gente
Y confundirme con los peregrinos.

Mezclaba los sabores de los vinos
En cada clima caprichosamente,
Y yo no sé si ello fue prudente
O si mis pasos fueron desatinos.

Había que buscar la ruta cierta
Y ceñir el desborde con el dique.
Volví cansado, procuré la puerta...

Y déjame, poeta, que lo explique
Como quien se despoja y se liberta:
Tú estabas a la puerta, claro Enrique

ALFONSO REYES OCHOA "¡A Cuernavaca!"


ALFONSO REYES OCHOA "¡A Cuernavaca!"



I

A Cuernavaca voy, dulce retiro,
Cuando, por veleidad o desaliento,
Cedo al afán de interrumpir el cuento
Y dar a mi relato algún respiro.

A Cuernavaca voy, que sólo aspiro
A disfrutar sus auras un momento:
Pausa de libertad y esparcimiento
A la breve distancia de un suspiro.
Ni campo ni ciudad, cima ni hondura;
Beata soledad, quietud que aplaca
O mansa compañía sin hartura.

Tibieza vegetal donde se hamaca
El ser en filosófica mesura...
¡A Cuernavaca voy, a Cuernavaca!

II

No sé si con mi ánimo lo inspiro
O si el reposo se me da de intento.
Sea realidad o fingimiento,
¿A qué me lo pregunto, a qué deliro?
Básteme ya saber, dulce retiro
Que solazas mis sienes con tu aliento:
Pausa de libertad y esparcimiento
A la breve distancia de un suspiro.

El sosiego y la luz el alma apura
Como vino cordial; trina la urraca
Y el laurel de los pájaros murmura;

Vuela una nube; un astro se destaca,
Y el tiempo mismo se suspende y dura...
¡A Cuernavaca voy, a Cuernavaca!

MARILINA RÉBORA "A mi hijo"


MARILINA RÉBORA
"A mi hijo"


Alguien dijo que recuerdas
Un niñito de Murillo,
Y en verdad que lo pareces
Por tu gracia y por tus rizos.
Tienes cabellos castaños,
Ensortijados y finos
Con algo de oro en las sienes,
Como si fuera rocío.
La tez pálida y morena,
Negros ojos expresivos
Que miran llenos de asombro,
Como miran los del niño.
Estabas con tus juguetes,
De pie sobre el ancho piso,
Cuando te vi de repente
Junto al blanco corderillo;
Y al mismo tiempo la imagen
Que tuviera en el olvido
Apareció viva y fuerte,
Tan clara como un prodigio.
Sin perder un solo instante,
Entré de un salto al recinto
Y trepando como pude
Saqué el Cristo de su sitio,
Colocándolo a tu lado
Según era mi designio.
Y después, en un arranque
De ternura y de cariño,
Orgullosa más que nunca
De mi hijo y de mi niño,
Exclamé dándote un beso
En ese rostro tan lindo:
"¡Eres el San Juan Bautista
Más delicioso que he visto!"

MARILINA RÉBORA "A la muerte"

MARILINA RÉBORA
"A la muerte"


I

Muerte,
Fatal término, ausencia por siempre.
Sólo el campo yermo que nos recibe,
De su tierra, nuevo abono.
Nunca más la fragancia de la brizna de hierba
Ni el arder de encendidos leños;
Tampoco la fina llovizna de la ola rompiente
En el rostro de frescura ávido.

II

"Era nuestra madre", dirán después los hijos
Con ternura en los ojos.
El dolor de la ausencia, olvidados objetos
Mañana joyas auténticas.
"Ella decía...", repetirán las frases
Antes molestas
A causa de desgano
O ansias de silencio
O sueños de libertad.
Sílabas musicales enhebrarán palabras en recuerdos imperiosos,
Desesperación de volver a vivir en el tiempo...
Tarda respuesta a un canto de amor.
"¿Recuerdas aquel gesto?
"¿Y su sonrisa triste?
"¿Y su pensamiento fijo en nosotros?
"¿Sus manos, suavidad de alas rozando nuestros rostros?
"¿El paso quedo junto a nuestro lecho en la alta noche
Y el murmullo de plegaria para encomendarnos a Dios?

III

Poco a poco el ausente
Más lejos cada vez en el recuerdo
-Que alguien siempre lo reemplaza-;
Sus cosas van perdiendo la fragancia que de él se desprendía,
Impregnándolas;
La manera de inclinarlas no es la misma
Y en el tiempo
Va cambiándoselas de sitio.
Cada día su nombre acude menos al labio.
Las lágrimas en manantial ya no brotan;
Tan sólo de a una
Que se enjuga furtiva.
Hasta que todas secan
Agotada la fuente de dolor.
Un velo cubre entonces la imagen en la retina,
La maleza oculta la antes nítida figura en todo paisaje,
Visten los ambientes colores de seres distintos
Que distraen,
Va el alma tras vivencias nuevas.
Y un día
Se llora el olvido.

Tú, muerte tan temida,
Sólo eres un pretexto:
El olvido es más cruel que tu guadaña.

sábado, 12 de septiembre de 2015

PABLO NERUDA “Soneto III. Áspero amor, violeta coronada de espinas”

PABLO NERUDA
Soneto III
"Áspero amor, violeta coronada de espinas”


Áspero amor, violeta coronada de espinas,
Matorral entre tantas pasiones erizado,
Lanza de los dolores, corola de la cólera,
¿Por qué caminos y cómo te dirigiste a mi alma?

¿Por qué precipitaste tu fuego doloroso,
De pronto, entre las hojas frías de mi camino?
¿Quién te enseñó los pasos que hasta mí te llevaron?
¿Qué flor, qué piedra, qué humo mostraron mi morada?

Lo cierto es que tembló la noche pavorosa,
El alba llenó todas las copas con su vino
Y el sol estableció su presencia celeste,

Mientras que el cruel amor me cercaba sin tregua
Hasta que lacerándome con espadas y espinas
Abrió en mi corazón un camino quemante.

RAFAEL POMBO "Amor y ausencia"


RAFAEL POMBO
"Amor y ausencia"

¡Qué dulce sabe el amor
Tras el dolor de la ausencia
Cuando hay fiel correspondencia
Entre amada y amador!

Cuando, en su separación,
Cual la amante aguja esclava
Del Norte, siempre apuntaba,
Uno al otro corazón;

Cuando el sol que alumbra el día,
¡Día de eterno desearse!
Tan sólo para buscarse
Al uno y otro servía,

Y la enamorada bella
Soñaba sueños de miel
Con su amado, y jamás él
Soñaba sino con ella.

Cuando sordos los oídos
Y los ojos con ceguera,
Cuando de su amor no fuera
Les hablaba sin sentidos.

Y querrían que hasta el viento,
En todo tiempo y lugar
Les hablara sin cesar
De su único pensamiento...

Y la más preciosa estrella
Y el más bello ángel de Dios
Era feo para los dos,
Porque no era ni él ni ella.

Porque fuera de su amor,
No había mundo ni vida
Y era hermosura perdida
Cuanto más hizo el Señor.

No vuelvas ni a mi memoria
¡O infierno del mal ausente!
Con razón dice el creyente
Que ver a Dios es la gloria:

Que el infinito consuelo
Que siento al volverte a ver,
Me dice cuál ha de ser
El de ver al Dios del Cielo.

¡Oh Dios! Hasta en tu rigor
Reconozco tu clemencia.
Por tu bondad es la ausencia
Resurrección del amor.

¡Tú no sabes, vida mía,
Cuán bella te encuentro ahora
Y cómo te ama y te adora
El que apenas te quería!

Como el campo al redimido
Bajo de un cielo esplendente,
O como al convaleciente
El bocado apetecido.

RAFAEL POMBO "A intacta"

RAFAEL POMBO
"A intacta"


¿No sientes tú que tu exquisita boca
Pide otra boca que se estampe en ella,
Y un mirar que incendiador destella
La bomba de los ósculos provoca?

¿Que para cárcel de tu pecho es poca
Esa malla que mórbido atropella;
Y en fin, que cuando Dios te hizo tan bella
No dijo: "Esto se mira y no se toca"?

¿No sientes que tú misma no te sientes
En todo tu sabor mientras no expriman
En ti tu rico jugo extraños dientes?

¿Y que aguardas los brazos que te opriman
Tal como inerte y mudo aguarda el piano
De ágil virtuoso la potente mano?