GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
"PORQUE SON, NIÑA, TUS OJOS"
Porque son, niña, tus
ojos
Verdes como el mar,
te quejas;
Verdes los tienen las
náyades,
Verdes los tuvo
Minerva,
Y verdes son las
pupilas
De las hourís del Profeta.
El verde es gala y
ornato
Del bosque en la
primavera;
Entre sus siete
colores
Brillante el Iris lo
ostenta,
Las esmeraldas son
verdes;
Verde el color del
que espera,
Y las ondas del
océano
Y el laurel de los
poetas.
Es tu mejilla
temprana
Rosa de escarcha
cubierta,
En que el carmín de
los pétalos
Se ve al través de
las perlas.
Y sin embargo,
Sé que te quejas
Porque tus ojos
Crees que la afean,
Pues no lo creas.
Que parecen sus
pupilas
Húmedas, verdes e
inquietas,
Tempranas hojas de
almendro
Que al soplo del aire
tiemblan.
Es tu boca de rubíes
Purpúrea granada
abierta
Que en el estío
convida
A apagar la sed con
ella,
Y sin embargo,
Sé que te quejas
Porque tus ojos
Crees que la afean,
Pues no lo creas.
Que parecen, si
enojada
Tus pupilas
centellean,
Las olas del mar que
rompen
En las cantábricas
peñas.
Es tu frente que
corona,
Crespo el oro en
ancha trenza,
Nevada cumbre en que
el día
Su postrera luz
refleja.
Y sin embargo,
Sé que te quejas
Porque tus ojos
Crees que la afean:
Pues no lo creas.
Que entre las rubias
pestañas,
Junto a las sienes
semejan
Broches de esmeralda
y oro
Que un blanco armiño
sujetan.
Porque son, niña, tus
ojos
Verdes como el mar te
quejas;
Quizás, si negros o
azules
Se tornasen, lo
sintieras.