viernes, 4 de septiembre de 2015

JOSÉ EMILIO PACHECO "A quien pueda interesar"

JOSÉ EMILIO PACHECO
"A quien pueda interesar"


Que otros hagan aún
El gran poema
Los libros unitarios
Las rotundas
Obras que sean espejo
De armonía

A mí sólo me importa
El testimonio
Del momento que pasa
Las palabras
Que dicta en su fluir
El tiempo en vuelo

La poesía que busco
Es como un diario
En donde no hay proyecto ni medida

miércoles, 2 de septiembre de 2015

GILBERTO OWEN "Allá en mis años"

GILBERTO OWEN
"Allá en mis años"


Allá en mis años Poesía usaba por cifra una equis,
Y su conciencia se llamaba quince.
¿Qué van a hacer las rosas
Sin quien les fije el límite exacto de la rosa?

¿Qué van a hacer los pájaros (hasta los de cuenta)
Sin quien les mida el número exacto de su trino?
Ahora pájaros y rosas tendrán que pensar por sí mismos
Y la vida será muchísimo más sin sentido.
Como la esclava que perdió a su dueño
(Y tú eras su amo y él tu esclavo),
Así irás Poesía por las calles de México.

GILBERTO OWEN "Booz canta su amor"

GILBERTO OWEN
"Booz canta su amor"


Me he querido mentir que no te amo,
Roja alegría incauta, sol sin freno
En la tarde que sólo tú detienes,
Luz demorada sobre mi deshielo.
Por no apagar la brasa de tus labios
Con un amor que darte no merezco,
Por no echar sobre el alba de tus hombros
Las horas que le restan a mi duelo.
Pero cómo negarte mis espigas
Si las alzabas con tan puro gesto;
Cómo temer tus años, si me dabas
Toda mi juventud en mi deseo.

Quédate, amor adolescente, quédate.
Diez golondrinas saltan de tus dedos.
París cumple en tu rostro quince años.
Cómo brilla mi voz sobre tu pecho.
Óyela hablarte de la luna, óyela
Cantando lánguida por los senderos:
Sus palabras más nimias tienen forma,
No le avergüenza ya decir "te quiero".
Me has untado de fósforo los brazos:
No los tienen más fuertes los mancebos.
Flores palúdicas en los estanques.
De mis ojos. El trópico en mis huesos.
Cien lugares comunes, amor cándido,
Amoroso y porfiado amor primero.

Vámonos por las rutas de tus venas
Y de mis venas. Vámonos fingiendo
Que es la primera vez que estoy viviéndote.
Por la carne también se llega al cielo.
Hay pájaros que sueñan que son pájaros
Y se despiertan ángeles. Hay sueños
De los que dos fantasmas se despiertan
A la virginidad de nuestros cuerpos.
Vámonos como siempre: Dafnis, Cloe.
Tiéndete bajo el pino más erecto,
Una brizna de yerba entre los dientes.
No te muevas. Así. Fuera del tiempo.

Si cerrara los ojos, despertándome,
Me encontraría, como siempre, muerto.

martes, 1 de septiembre de 2015

BLAS DE OTERO "Aire libre"

BLAS DE OTERO
"Aire libre"


Si algo me gusta, es vivir.
Ver mi cuerpo en la calle,
Hablar contigo como un camarada,
Mirar escaparates
Y, sobre todo, sonreír de lejos
A los árboles...

También me gustan los camiones grises
Y muchísimo más los elefantes.
Besar tus pechos,
Echarme en tu regazo y despeinarte,
Tragar agua de mar como cerveza
Amarga, espumeante.

Todo lo que sea salir
De casa, estornudar de tarde en tarde,
Escupir contra el cielo de los tundras
Y las medallas de los similares,
Salir
De esta espaciosa y triste cárcel,
Aligerar los ríos y los soles,
Salir, salir al aire libre, al aire.

BLAS DE OTERO "A la inmensa minoría"

BLAS DE OTERO  "A la inmensa minoría"


Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
Aquel que amó, vivió, murió por dentro
Y un buen día bajó a la calle: entonces
Comprendió: y rompió todos su versos.

Así es, así fue. Salió una noche
Echando espuma por los ojos, ebrio
De amor, huyendo sin saber adónde:
A donde el aire no apestase a muerto.

Tiendas de paz, brizados pabellones,
Eran sus brazos, como llama al viento;
Olas de sangre contra el pecho, enormes
Olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
En vuelo horizontal cruzan el cielo;
Horribles peces de metal recorren
Las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos mis versos por un hombre
En paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
Mi última voluntad. Bilbao, a once
De abril, cincuenta y uno.

lunes, 31 de agosto de 2015

PEDRO MIGUEL OBLIGADO "Ausencia"

PEDRO MIGUEL OBLIGADO
"Ausencia"


La rama de los astros se estremece en la altura,
Movida por el viento de la eterna armonía,
Y el silencio murmura
Su vaga poesía. 
Tú ya no estás conmigo para hacerme dichoso,
Y te hallas tan lejana, que eres una tristeza;
Pero todo, esta noche, se vuelve más hermoso,
Tal como si estuviese pensando en tu belleza. 
Un arroyito claro por la pradera, ondula,
El temblor de las plantas le descubre su anhelo,
Y la tierra se azula
Deseando ser un cielo… 
Siento que te aproximas en esta noche tierna;
Pues aunque vives lejos, el ensueño nos une,
Como a dos estrellitas una misma cisterna,
Donde la fantasía del agua las reúne. 
La belleza es misterio que tu amor profundiza,
Tu recuerdo en guiadora claridad se convierte;
Y la ausencia idealiza
La pena de quererte. 
¡Si no sólo en mis versos, si en realidad vinieras!
¿No oyes la melodía que, de cariño, llora?
Se muestra el mundo bueno, como si me quisieras…
¿Dónde estarás ahora? ¿Dónde estarás ahora?

PEDRO MIGUEL OBLIGADO "A una mujer lejana"

PEDRO MIGUEL OBLIGADO
"A una mujer lejana"




Como un jazmín perfuma, porque nos da su esencia,
Tu belleza hace extraña música de tu ausencia. 
Imposible y lejana, quizá no vuelva a verte,
Ni después de las noches glaciales de la muerte. 
Y por mucho que vuelen con las alas del viento,
No subirán mis rimas hasta tu sentimiento. 
Aunque eres un pasado que no llegó a existir,
Para mí, cual los sueños, eres del porvenir. 
Nos unió un mismo viaje con diversos destinos,
Y fue como un arroyo que se abre en dos caminos. 
Tu gracia era, de triste, cual una poesía,
Y tu pudor, de intenso, casi coquetería. 
En tu boca ideal, como un beso muy ágil,
Florecía una vida que de tan pura es frágil. 
Y tal como el espejo se ve a través de un monte,
Recorría tus ojos que eran un horizonte. 
Y porque te adoraba con íntima vehemencia,
Si decía tu nombre, ya era una confidencia. 
Me enseñaste el amor que soñaba mi anhelo,
Como revela un astro la grandeza del cielo. 
¡Eran nuestras dos almas, las riberas obscuras
De un río azul que hacía más blandas las alturas! 
Y ahora que te hallas lejos sé que la dicha existe;
Pero que siempre vuela, puesto que tú te fuiste. 
¡Cuando se llevan alas es tan fácil volar!:
Y tú eras una vela desplegada en el mar. 
Todo un jardín marchito de florecer, me agobia:
¿Si me habrás olvidado? ¿Si estarás ya de novia? 
Por suerte la distancia suaviza lo imposible,
Y se puede esperar en lo que no es visible. 
Y así como la vida no impide que te quiera,
Tal vez este cariño, con la muerte, no muera.