lunes, 27 de julio de 2015

JORGE DEBRAVO "Balada de los fríos "

JORGE DEBRAVO 
"Balada de los fríos "


Hay fríos tan terribles que son casi bestiales,
Fríos que nos carcomen como inmensas polillas,
Fríos que nos persiguen dormidos y despiertos
Y nos ponen un negro temblor en las rodillas.
Hay fríos tan espesos como carnes humanas,
Fríos que pueden ser partidos con navaja,
Fríos que despedazan vidrios en las ventanas.
Por esos fríos, de noche, el corazón se raja.
Fríos aún más anchos y viscosos
Que los fríos de los hielos y los muertos;
Fríos que nos persiguen como lobos furiosos,
Fríos que nos maltratan dormidos y despiertos;
Fríos que vienen siempre que estamos silenciosos
Imaginando a Dios con los brazos abiertos.

JORGE DEBRAVO "Aunque hundamos a puños la tristeza"

JORGE DEBRAVO 
"Aunque hundamos a puños la tristeza"


Aunque hundamos a puños la tristeza
Y cerremos con besos cada herida
El amor nos rebosa en la cabeza
Como un agua fatal, enardecida.

Escondidos detrás de las persianas,
Ocultos tras las cárceles del pecho,
El amor nos golpea las ventanas
Lo mismo que si estamos en el lecho.

El amor no termina ni en la nada.
Nos lo entrega el descanso, nos lo entrega
El trabajo y lo que anda y lo que rueda.


Y aunque se nutre de mujer amada,
Con mujer o sin ella el amor llega,
Y si la mujer pasa, el amor queda.

JULIA DE BURGOS "Alta mar y gaviota"

JULIA DE BURGOS 
"Alta mar y gaviota"


Por tu vida yo soy...
En tus ojos yo vivo la armonía de lo eterno.
La emoción se me riega,
Y se ensancha mi sangre por las venas del mundo.

No doy ecos partidos.
Lo inmutable me sigue
Resbalando hasta el fondo de mi propia conciencia.

En ti yo amo las últimas huidas virginales
De las manos del alba,
Y armando lo infinito
Te quiero entre las puertas humanas que te enlazan.

En ti aquieto las ramas abiertas del espacio,
Y renuevo en mi arteria tu sangre con mi sangre.

¡Te multiplicas!
¡Creces!
¡Y amenazas quedarte
Con mi prado salvaje!

Eres loca carrera donde avanzan mis pasos,
Atentos como albas
Al sol germinativo que llevas en tu impulso.

Por tu vida yo soy
Alta mar y gaviota:
En ella vibro
Y crezco...

JULIA DE BURGOS "Agua, vida y tierra"

JULIA DE BURGOS 
"Agua, vida y tierra"


Yo fui estallido fuerte de la selva y el río,
Y voz entre dos ecos, me levanté en las cuestas.
De un lado me estiraban las manos de las aguas,
Y del otro, prendíanme sus raíces las sierras.

Cuando mi río subía su caricia silvestre
En aventuras locas con el rocío y la niebla,
Con el mismo amor loco que impulsaba mi sueño,
Lejos de sorprenderlo, me hospedaba en las sierras.

Pero si alguna sombra le bajaba a los ojos,
Me repetía en sus aguas hasta dar en la arena,
Y era mi grito nuevo como un tajo en el monte
Que anegaba las calles y golpeaba las puertas.

A veces la montaña se me vestía de flores
E iniciaba en mi talle curvas de primavera.

¡Quién sabe en qué mañana se apretaron mis años
Sobre senos y muslos y caderas de piedra!

Se treparon mis ojos al rostro de los árboles
Y fueron mariposas sus vivas compañeras:
Así es como en los prados voy buscando las flores,
Y alas pido en las almas que a mi vida se acercan.

Mis dedos arañaron la fuerza de los riscos,
Y juraron ser índices de mis futuras vueltas;

Por eso entre los cuerpos doblados de los hombres,
Como puntales puros de orientación se elevan.

Yo fui estallido fuerte de la sierra y el río,
Y crecí amando el río e imitando la sierra...

Una mañana el aire me sorprendió en el llano:
Ya mi raíz salvaje se soltaba las riendas!
Pálidas ceremonias saludaron mi vida,
Y una fila de voces reclamaron la prenda...

Mis labios continuaron el rumor de las fuentes
Donde entrañé mis años y abastecí las venas.
De ahí mi voz de ahora, blanca sobre el lenguaje,
Se tiende por el mundo como la dio la tierra.

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ "Ante la ausencia"

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ 
"Ante la ausencia"


Divino dueño mío,
Si al tiempo de partirme
Tiene mi amante pecho
Alientos de quejarse,
Oye mis penas, mira mis males.

Aliéntese el dolor,
Si puede lamentarse,
Y a la vista de perderte
Mi corazón exhale
Llanto a la tierra, quejas al aire.

Apenas tus favores
Quisieron coronarme,
Dichoso más que todos,
Felices como nadie,
Cuando los gustos fueron pesares.

Sin duda el ser dichoso
Es la culpa más grave,
Pues mi fortuna adversa
Dispone que la pague
Con que a mis ojos tus luces falten,

¡Ay, dura ley de ausencia!
¿Quién podrá derogarte,
Ai a donde yo no quiero
Me llevas, sin llevarme,
Con alma muerta, vivo cadáver?

¿Será de tus favores
Sólo el corazón cárcel
Por ser aún el silencio
Si quiero que los guarde,
Custodio indigno, sigilo frágil?

Y puesto que me ausento,
Por el último vale
Te prometo rendido
Mi amor y fe constante,
Siempre quererte, nunca olvidarte.

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ "Amor inoportuno"

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ 
"Amor inoportuno"


Dos dudas en qué escoger
Tengo, y no sé a cual prefiera,
Pues vos sentís que no quiera
Y yo sintiera querer.

Con que si a cualquiera lado
Quiero inclinarme, es forzoso
Quedando el uno gustoso
Que otro quede disgustado

Si daros gusto me ordena
La obligación, es injusto
Que por daros a vos gusto
Haya yo de tener pena.

Y no juzgo que habrá quien
Apruebe sentencia tal,
Como que me trate mal
Por trataros a vos bien.

Mas por otra parte siento
Que es también mucho rigor
Que lo que os debo en amor
Pague en aborrecimiento.

Y aún irracional parece
Este rigor, pues se infiere,
Si aborrezco a quien me quiere
¿Qué haré con quien aborrezco?

No sé cómo despacharos,
Pues hallo al determinarme
Que amaros es disgustarme
Y no amaros disgustaros;

Pero dar un medio justo
En estas dudas pretendo,
Pues no queriendo, os ofendo,
Y queriéndoos me disgusto.

Y sea esta la sentencia,
Porque no os podáis quejar,
Que entre aborrecer y amar
Se parta la diferencia,

De modo que entre el rigor
Y el llegar a querer bien,
Ni vos encontréis desdén
Ni yo pueda encontrar amor.

Esto el discurso aconseja,
Pues con esta conveniencia
Ni yo quedo con violencia
Ni vos os partís con queja.

Y que estaremos infiero
Gustosos con lo que ofrezco;
Vos de ver que no aborrezco,
Yo de saber que no quiero.

Sólo este medio es bastante
A ajustarnos, si os contenta,
Que vos me logréis atenta
Sin que yo pase a lo amante,

Y así quedo en mi entender
Esta vez bien con los dos;
Con agradecer, con vos;
Conmigo, con no querer.

Que aunque a nadie llega a darse
En este gusto cumplido,
Ver que es igual el partido
Servirá de resignarse.

RUBÉN DARÍO "Canción de otoño en primavera"

RUBÉN DARÍO 
"Canción de otoño en primavera"


A Gregorio Martínez Sierra.

Juventud, divino tesoro,
¡Ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
Y a veces lloro sin querer...

Plural ha sido la celeste
Historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
Mundo de duelo y aflicción.

Miraba como el alba pura;
Sonreía como una flor.
Era su cabellera oscura
Hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
Para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro,
¡Ya te vas para no volver...!
Cuando quiero llorar, no lloro...
Y a veces lloro sin querer...

Y más consoladora y más
Halagadora y expresiva,
La otra fue más sensitiva
Cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura
Una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
Una bacante se envolvía...

En sus brazos tomó mi ensueño
Y lo arrulló como a un bebé...
Y le mató, triste y pequeño,
Falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro,
¡Te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
Y a veces lloro sin querer...

Otra juzgó que era mi boca
El estuche de su pasión;
Y que me roería, loca,
Con sus dientes el corazón,

Poniendo en un amor de exceso
La mira de su voluntad,
Mientras eran abrazo y beso
Síntesis de la eternidad;

Y de nuestra carne ligera
Imaginar siempre un Edén,
Sin pensar que la primavera
Y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro,
¡Ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
Y a veces lloro sin querer...

¡Y las demás! En tantos climas,
En tantas tierras siempre son,
Si no pretextos de mis rimas
Fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
Que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
Mi sed de amor no tiene fin;
Con el cabello gris, me acerco
A los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro,
¡Ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
Y a veces lloro sin querer...


¡Mas es mía el alba de oro!